Crisis carcelaria en Brasil empeora, ya van más de 100 muertos en 2017

La situación carcelaria en Brasil es preocupante. Las cárceles no dan a basto, las muertes aumentan, la violencia es el pan de cada día.

En el año 2016 se registraron alrededor de 372 asesinatos, este año todo indica que la cifra aumentará.

Las autoridades brasileñas controlaron una nueva rebelión carcelaria en el estado de Río Grande do Norte, 48 horas después de que 26 presos fueran asesinados brutalmente asesinados, casi todos decapitados en una prisión de la región metropolitana de Natal, informaron fuentes oficiales. La feroz guerra desatada al interior de las cárceles de Brasil por el control del narcotráfico tuvo su tercera batalla del año en Natal.

De acuerdo con la Secretaría de Justicia y Ciudadanía de Río Grande do Norte, un grupo de presos intentó derribar una pared de la cárcel, pero la policía intervino y evitó la fuga planeada por algunos de los internos.

El episodio supuso la segunda mayor masacre en la historia carcelaria de Brasil tras la ocurrida en 1992 en un centro de detención de Sao Paulo, conocido como Carandiru, en la que murieron 111 reclusos. Esta vez la sanguinaria cacería emprendida el 1 de enero pasado por presos del grupo criminal Familia do Norte contra miembros del Primer Comando de la Capital en el Complejo Penitenciario Anisio Jobim en Manaos, se saldó con 56 muertos, la mayoría de ellos decapitados y descuartizados.

La masacre perpetrada en esta prisión de la capital del estado de Amazonas dio inicio a una espiral de violencia en otros recintos carcelarios de Brasil, que dos semanas después ya suma 106 reos muertos. Esta cifra ya equivale a cerca del 28% del total registrado en todo 2016. Según el diario Folha de Sao Paulo, el año pasado se contabilizaron al menos 372 asesinatos -un promedio de una muerte al día- en las prisiones del país.

En entrevista con la revista Istoé, Renato de Vitto, jefe del área de fiscalización carcelaria del Consejo Nacional de Justicia (CNJ), resumió así los que, a su juicio, son los mayores problemas del sistema penitenciario brasileño: “Son tres. La falta de prioridad para la política carcelaria, el déficit de cupos -que causa sobrepoblación y está en la raíz de buena parte de los problemas- y el déficit de gestión”.

Con 646.000 presos, lo que supone un 63,88% más de su capacidad, según datos del CNJ, Brasil tiene la cuarta mayor población penal del mundo, por detrás de Estados Unidos, China y Rusia.