Edición Online
Octubre 25 de 2014
Región Caribe: 04:09 pm

La onírica obra de Winston Morales Chavarro

 

Y estoy buscando las voces del camino

para traducirlas

Seguro llevarán tu nombre

He aprendido a interpretar la voz del viento

Esa misma que arrulla las hojas entreabiertas

de tu árbol.

 

 

¡Aniquirona, Aniquirona!

te llama el río

y en las gotas frenéticas del aire

va tu aliento prendido a las veletas*

 

 

Para muchos, un carismático docente de Comunicación Social; para otros, un hombre ambiguo, amante de las letras, la buena música y el ocultismo. Sin embargo, es un imán que atrae personalidades disímiles, aquellas que lo abordan constantemente en los pasillos de la Universidad de Cartagena,  donde es profesor de tiempo completo. Nunca se le ve solo, es un promotor de las dinámicas de interactividad entre el docente y el alumno.

 

Su clases son una confluencia de experiencias propias, teorías comunicacionales y referentes históricos.  Una especie de recital académico.

 

Insiste en que ni el pasado ni el futuro existe; sólo existe el momento, el ahora.  De acuerdo a eso quizás estás letras nunca se digitaron;  sólo usted las hace posible en este instante.

 

Este es Winston Morales Chavarro,  Comunicador Social y Periodista, Magíster en Estudios de la Cultura, mención Literatura Hispanoamericana de la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito. Ganador de los concursos de poesía más importantes del país como el José Eustasio Rivera en 1997 y 1999; Concurso Nacional de Poesía “Euclides Jaramillo Arango”, Universidad del Quindío en 2000; Segundo premio Concurso Nacional de Poesía “Ciudad de Chiquinquirá” en el 2000 y Concurso Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, en el 2001. Reconocido por la prensa especializada como uno de los poetas contemporáneos más importantes del país.

 

Un palmarés del que no se ufana, pero que hace parte de su “Egocripta”,  como él la llama. Viajes a distintos lugares del mundo, reconocimientos, fotos  y premios, hacen parte de su particular galería virtual.

 

“Tuve una infancia normal, rodeada de muchos libros”.  Este huilense, hijo de padres educadores obsesionados por la literatura, creció entre libros de Alejandro Dumas y música clásica que escuchaba en casa de su tío. La afición de su padre por la radio y su dedicación a la pedagogía,  fueron determinantes en el desarrollo de su personalidad.  Luego de terminar el bachillerato,  Comenzó a materializar lo que  había permeado su formación;  aquello que siempre fue un referente constante para su vida: Escribir, hacer radio y enseñar. También intentó con la música cuando a mediados de los ochentas, Winston, conformó una de las primeras bandas de Rock en español que incursionaron en el escenario musical de la capital huilense.

 

“De Regreso a Schuaima; “Memorias de Alexander de Brucco” y la novela “Dios Puso una Sonrisa Sobre su Rostro”, han sido sus libros más reconocidos. Existe una especie de mito colectivo sobre lo que quizás ha sido el eje principal de la obra de Morales: Aniquirona y Schuaima.

 

 

 

 

¿Quién es Aniquirona y dónde queda Schuaima?

 

 

Aniquirona, ha sido la constante musa de las letras de Winston Morales, a quien considera su motivo primigenio a la hora de iniciar su prolifera obra como poeta.  Una mujer onírica que aparecía en sus sueños dictándole situaciones, palabras y versos,  que habitaba un lugar llamado Schuaima, espacio del cual Winston, disfruta mientras Aniquirona se lo permite.  Toda una consolidación de un mundo onírico literario que le ha dado muchas satisfacciones a Morales,  y a sus asiduos lectores quienes se introducen en ese mundo sublime y lleno de fantasía de la dulce Aniquirona.

 

 

“Camino a Rogitama” y “La Ciudad de las Piedras que Cantan” de la colección Caza de Libros – Club de Lectores 2011, presentado recientemente en la Feria de Libro de Bogotá, ha sido lo más reciente de este docente y poeta de 42 años.  Convencido como nadie que para escribir bien, hay que leer;   lógica proporcional de un buen escritor o periodista narrativo. Aquel que siempre te saluda, pide tu opinión sobre algún tema, te exhorta al análisis concienzudo de él  y con una sonrisa en los labios,  se despide y  te desea: “lux en tu camino”.

 

*Fragmento de La Dulce Aniquirona de Winston Morales.

¿Te gustó este artículo?

Compártelo con tus amigos o realiza tus comentarios


Este es un espacio para la construcción de ideas. El objetivo es abrir una ventana al debate, las críticas constructivas y las ideas que nos permitan construir un mejor país. Invitamos a nuestros usuarios a que sus comentarios respondan a argumentaciones sustentables y no a insultos, buscamos que las personas que participen se centren más en los hechos y las acciones.